En ocasiones la vida nos enseña que las peores presiones pueden llegar y nacer de la propia sangre, de la misma familia que por ley natural debe apoyar y no perjudicar.
La historia de este sábado nos muestra a una madre que ha sufrido la pérdida de dos hijos, una enfermedad bastante fuerte en una de sus hijas y el dolor que marca el alma por cuenta de un juramento roto por parte de uno de sus hermanos, mismo que le costó perder 4 años de su libertad por un delito que no cometió.



